El lagrimeo constante no siempre significa que los ojos estén sanos. Puede ser una señal de que existe una alteración que requiere atención oftalmológica.¹
¿Qué son los ojos llorosos?
Los ojos llorosos, también conocidos como epífora, son una condición en la que existe un exceso de lágrimas que se desbordan sobre los párpados y las mejillas. Aunque muchas personas piensan que el lagrimeo indica una buena lubricación ocular, en realidad puede ser el síntoma de un problema en la producción, calidad o drenaje de las lágrimas.¹
Imagine el sistema lagrimal como el drenaje de una casa. Si las tuberías se obstruyen o el flujo de agua aumenta de forma descontrolada, el líquido termina desbordándose. De manera similar, los ojos pueden llorar excesivamente porque producen lágrimas de mala calidad como mecanismo de defensa o porque estas no logran evacuarse correctamente.¹
Lejos de ser una simple molestia, el lagrimeo persistente puede afectar la visión, dificultar las actividades diarias e incluso ser el primer indicio de una enfermedad ocular que requiere tratamiento especializado.¹
Síntomas de los ojos llorosos
El lagrimeo excesivo puede presentarse de forma ocasional o convertirse en un problema constante que afecta la comodidad visual.¹
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Lagrimeo continuo o intermitente.
- Sensación de humedad constante alrededor de los ojos.
- Visión borrosa debido al exceso de lágrimas.
- Ardor o irritación ocular.
- Enrojecimiento de los ojos.
- Sensación de cuerpo extraño o arenilla.
- Molestias con el viento, el aire acondicionado o la luz intensa.
- Secreción ocular cuando existe una infección asociada.¹
En algunos pacientes, el lagrimeo aumenta al leer, utilizar dispositivos electrónicos o permanecer en ambientes secos.¹
¿Cuáles son las causas?
Los ojos llorosos pueden tener múltiples causas y, en muchos casos, el exceso de lágrimas es una respuesta natural del ojo para protegerse de una irritación.¹
Entre las causas más frecuentes se encuentran:
- Ojo seco.¹
- Alergias oculares.¹
- Obstrucción de las vías lagrimales.¹
- Blefaritis (inflamación de los párpados).¹
- Conjuntivitis.¹
- Pestañas que rozan la superficie del ojo.¹
- Irritación por polvo, humo o sustancias químicas.¹
- Cambios relacionados con el envejecimiento.¹
- Alteraciones en la posición de los párpados.¹
Por esta razón, no todos los pacientes con ojos llorosos requieren el mismo tratamiento. Identificar la causa es el paso más importante para resolver el problema de manera efectiva.¹
¿Cómo se diagnostican los ojos llorosos?
El diagnóstico comienza con una evaluación oftalmológica completa para determinar si el lagrimeo se debe a una producción excesiva de lágrimas o a una alteración en su drenaje.¹ ²
Durante la consulta, el especialista examina la superficie ocular, los párpados y el funcionamiento del sistema lagrimal. Dependiendo del caso, pueden realizarse pruebas para evaluar la calidad de la película lagrimal, detectar inflamación, comprobar si existe una obstrucción en las vías lagrimales o identificar enfermedades asociadas, como el ojo seco o las alergias.¹ ²
Un diagnóstico preciso permite establecer un tratamiento dirigido a la causa del problema y no únicamente al síntoma.¹
Tratamiento de los ojos llorosos
El tratamiento dependerá del origen del lagrimeo. El objetivo es corregir la causa que está provocando el exceso de lágrimas y recuperar el equilibrio natural de la superficie ocular.¹
Las opciones de tratamiento pueden incluir:
- Lágrimas artificiales cuando el origen es el ojo seco.¹
- Medicamentos para controlar alergias o inflamación.¹
- Higiene y tratamiento de los párpados.¹
- Extracción de pestañas mal dirigidas.¹
- Procedimientos para desobstruir las vías lagrimales.¹
- Cirugía especializada cuando existe una alteración anatómica del sistema de drenaje.¹
En la mayoría de los casos, un tratamiento adecuado logra disminuir el lagrimeo y mejorar significativamente la comodidad visual.¹
¿Sensación después del tratamiento?
Cuando se identifica y trata la causa del lagrimeo, la mayoría de los pacientes experimenta una mejoría importante en su calidad de vida. Actividades como leer, conducir, trabajar frente a una computadora o permanecer al aire libre vuelven a realizarse con mayor comodidad y sin la molestia constante de limpiar las lágrimas.
Además de mejorar la visión, el tratamiento reduce la irritación ocular y brinda una mayor sensación de confort durante el día. En los casos en que existe una obstrucción de las vías lagrimales y se realiza el procedimiento adecuado, muchos pacientes recuperan un funcionamiento normal del sistema lagrimal y dejan atrás un problema que, en ocasiones, llevaban años padeciendo.¹
Los ojos llorosos no siempre son consecuencia de emociones o del ambiente. En muchas ocasiones representan la manifestación de una enfermedad ocular que puede tratarse de forma efectiva cuando se identifica su causa.¹
Si el lagrimeo es frecuente, se acompaña de visión borrosa, irritación o afecta las actividades diarias, es recomendable acudir a una valoración oftalmológica especializada. Un diagnóstico oportuno permite ofrecer un tratamiento personalizado que no solo elimina la molestia, sino que también protege la salud ocular y mejora la calidad de vida.¹
Cirujano Oftalmólogo con Especialidad en Retina
- 25 años de Experiencia
- Cedula Médico Cirujano: 2106308
- Cedula Especialidad: 0007330
Referencias
1. Patel J, Levin A, Patel BC. Epiphora. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. Actualizado el 7 de agosto de 2023. Disponible públicamente en: NCBI Bookshelf — Epiphora
2. Patel J, Levin A, Patel BC. Epiphora Clinical Testing. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. Actualizado el 25 de julio de 2023. Disponible públicamente en: NCBI Bookshelf — Epiphora Clinical Testing