El pterigión puede comenzar como una pequeña lesión en el ojo y, si progresa, afectar la visión y la calidad de vida. Detectalo a tiempo.
¿Qué es el pterigión?
El pterigión, conocido popularmente como “carnosidad en el ojo”, es un crecimiento benigno de la conjuntiva, el tejido transparente que recubre la parte blanca del ojo, hacia la córnea¹. Aunque inicialmente puede parecer solo una alteración estética, si continúa avanzando puede provocar molestias visuales e incluso afectar la visión.¹
Para entenderlo mejor, imagine una planta trepadora que comienza a extenderse sobre una ventana. Al principio ocupa un espacio pequeño y no dificulta la entrada de luz; sin embargo, conforme crece, empieza a cubrir el cristal y reduce la visibilidad. De manera similar, el pterigión puede invadir progresivamente la córnea y alterar la forma en que la luz entra al ojo.
Esta enfermedad es más frecuente en personas que pasan largos periodos al aire libre, especialmente en regiones con alta exposición al sol, viento, polvo o ambientes secos. La radiación ultravioleta (UV) se considera el principal factor de riesgo para su desarrollo².
Síntomas del pterigión
En sus primeras etapas, el pterigión puede no causar molestias importantes. Sin embargo, a medida que aumenta de tamaño, los síntomas suelen hacerse más evidentes.
Los signos más comunes incluyen:
- Enrojecimiento persistente del ojo.
- Sensación de cuerpo extraño o arenilla.
- Ardor o irritación ocular.
- Lagrimeo frecuente.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión borrosa cuando invade la córnea.
- Astigmatismo inducido por el crecimiento del pterigión³.
- Molestias al utilizar lentes de contacto.
Cuando el crecimiento alcanza la zona central de la córnea, puede afectar significativamente la calidad visual.¹de la córnea, puede afectar significativamente la calidad visual.
¿Cuáles son las causas?
El desarrollo del pterigión está relacionado principalmente con la exposición prolongada a factores ambientales que irritan la superficie ocular².
Entre las causas y factores de riesgo más importantes se encuentran:
- Exposición frecuente a la radiación ultravioleta (rayos UV).
- Viento constante.
- Polvo y arena.
- Ambientes secos.
- Climas cálidos o tropicales.
- Falta de protección ocular durante actividades al aire libre.
- Irritación ocular crónica.
Aunque cualquier persona puede desarrollarlo, el riesgo aumenta considerablemente en quienes permanecen muchas horas bajo el sol sin utilizar lentes con protección UV.²
¿Cómo se diagnostica el pterigión?
El diagnóstico del pterigión se realiza mediante una exploración oftalmológica completa. Durante la consulta, el especialista examina la superficie del ojo con una lámpara de hendidura para evaluar el tamaño, la localización y el grado de crecimiento del tejido sobre la córnea¹.
Además de confirmar el diagnóstico, el oftalmólogo determina si el pterigión está provocando alteraciones visuales, como astigmatismo, o si existe riesgo de que continúe avanzando hacia el eje visual. En algunos casos pueden complementarse estudios como la topografía corneal para valorar el impacto sobre la curvatura de la córnea.¹
Tratamiento del pterigión
El tratamiento dependerá del tamaño del pterigión, de los síntomas que presente el paciente y de si existe afectación visual.
Las principales opciones de tratamiento incluyen:
- Lágrimas artificiales para aliviar la irritación.
- Medicamentos antiinflamatorios cuando están indicados.
- Protección ocular mediante lentes con filtro UV.
- Lubricación frecuente de la superficie ocular.
- Cirugía de pterigión cuando el crecimiento afecta la visión, provoca molestias importantes o continúa avanzando sobre la córnea¹².
Actualmente, las técnicas quirúrgicas modernas que utilizan injertos conjuntivales han demostrado disminuir significativamente la probabilidad de recurrencia en comparación con técnicas más antiguas.¹
¿Cómo es la vida después del tratamiento?
La mayoría de los pacientes experimenta una notable mejoría tanto en la comodidad como en la apariencia del ojo. Disminuyen el enrojecimiento, la irritación y la sensación constante de cuerpo extraño, permitiendo retomar las actividades cotidianas con mayor confort.
En quienes requieren cirugía, la recuperación suele ser favorable cuando se siguen adecuadamente las indicaciones médicas. Además de mejorar la calidad visual en los casos donde existía afectación, el tratamiento ayuda a reducir el riesgo de que el crecimiento continúe comprometiendo la córnea¹.
El uso continuo de protección solar para los ojos y las revisiones oftalmológicas periódicas son fundamentales para disminuir la posibilidad de recurrencia².
El pterigión es una enfermedad frecuente en personas expuestas al sol, al viento y al polvo, pero no debe considerarse únicamente un problema estético. Cuando progresa, puede alterar la forma de la córnea, provocar astigmatismo y comprometer la visión³.
Ante la aparición de una carnosidad en el ojo, enrojecimiento persistente o molestias oculares recurrentes, una valoración oftalmológica especializada permitirá determinar el tratamiento más adecuado. Detectar el pterigión en sus etapas iniciales facilita su control y contribuye a preservar una visión saludable y una mejor calidad de vida.
Cirujano Oftalmólogo con Especialidad en Retina
- 25 años de Experiencia
- Cedula Médico Cirujano: 2106308
- Cedula Especialidad: 0007330