El queratocono puede deformar progresivamente la córnea y afectar la visión. Detectarlo temprano permite vigilar y valorar tratamientos para combatirlo.
¿Qué es el queratocono?
El queratocono es una enfermedad progresiva de la córnea, la estructura transparente que se encuentra en la parte frontal del ojo y que participa de manera importante en el enfoque de las imágenes. En esta condición, la córnea se adelgaza y cambia gradualmente de forma, adquiriendo una apariencia más curva o cónica. Como consecuencia, pueden aparecer miopía y astigmatismo irregular que dificultan obtener una visión nítida.¹ ²
Para comprenderlo mejor, puede imaginarse una pelota perfectamente redonda que comienza a deformarse en uno de sus puntos. Aunque inicialmente el cambio sea pequeño, la superficie deja de comportarse de manera uniforme y la imagen que se proyecta sobre la retina pierde definición. Algo similar ocurre con la córnea cuando desarrolla queratocono.
La enfermedad suele diagnosticarse con mayor frecuencia durante la adolescencia y en adultos jóvenes, aunque puede aparecer a otras edades. Su evolución y severidad varían de una persona a otra.² En general, puede afectar ambos ojos, aunque la intensidad de la enfermedad puede ser diferente en cada uno.²
Síntomas del queratocono
Uno de los primeros indicios puede ser que la graduación de los lentes cambie con frecuencia o que, aun utilizando la corrección habitual, la visión continúe siendo poco nítida.²
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
Visión borrosa o distorsionada.
Astigmatismo que aumenta progresivamente.
Cambios frecuentes en la graduación.
Dificultad para obtener una visión clara incluso con lentes.
Sensibilidad a la luz.
Halos alrededor de las luces.
Mayor dificultad para conducir durante la noche.
Fatiga visual.
Necesidad de entrecerrar los ojos para intentar mejorar el enfoque.²
En etapas avanzadas, la irregularidad de la córnea puede ser tan importante que los lentes convencionales dejen de proporcionar una visión satisfactoria. En algunos casos, el queratocono avanzado también puede producir cicatrices corneales y una disminución importante de la visión.¹ ²
La causa exacta del queratocono todavía no se conoce por completo. La evidencia disponible indica que probablemente interviene una combinación de factores genéticos y ambientales.²
Entre los factores asociados se encuentran:
Antecedentes familiares de queratocono.²
Predisposición genética.²
Frotarse los ojos de manera frecuente o vigorosa.² ³
Alergias y enfermedades asociadas con atopia.²
Determinadas alteraciones o síndromes genéticos.²
El frotamiento excesivo de los ojos merece especial atención. Se ha encontrado una asociación entre el frotamiento ocular y el queratocono, así como con su progresión en algunos pacientes. Sin embargo, no se considera que el frotamiento sea por sí solo la causa única de la enfermedad.² ³
Por esta razón, evitar frotarse los ojos y controlar problemas que produzcan comezón, como algunas alergias, puede formar parte del cuidado de una córnea susceptible.² ³
¿Cómo se diagnostica el queratocono?
El diagnóstico comienza con una valoración oftalmológica completa. El especialista analiza la agudeza visual, la graduación y la estructura de la córnea para identificar cambios que puedan sugerir la enfermedad.²
Una de las herramientas más importantes es la topografía corneal, que permite elaborar un mapa detallado de la superficie de la córnea y detectar irregularidades. También pueden utilizarse estudios de tomografía corneal y paquimetría, que ayudan a conocer la forma y el grosor de la córnea y a valorar cambios compatibles con la enfermedad.² ⁴
Estos estudios son especialmente útiles para detectar alteraciones corneales tempranas y para comparar la córnea durante el seguimiento. La evaluación periódica permite determinar si existen cambios que indiquen progresión y valorar oportunamente las alternativas de tratamiento.² ⁴
El tratamiento depende de la etapa de la enfermedad, el grado de deformación corneal, la calidad visual y, especialmente, de si existe progresión. El objetivo es mejorar la visión cuando sea necesario y, cuando existe progresión, conservar la estabilidad de la córnea y evitar un deterioro mayor.² ³
Las alternativas pueden incluir:
Lentes oftálmicos: pueden ser útiles en etapas iniciales cuando la irregularidad corneal todavía permite una adecuada corrección.¹ ²
Lentes de contacto especiales: pueden proporcionar una mejor calidad visual cuando los lentes convencionales ya no son suficientes.¹ ²
Cross-linking corneal: procedimiento que utiliza riboflavina y luz ultravioleta para fortalecer la córnea y ayudar a detener o ralentizar la progresión del queratocono en pacientes seleccionados.² ³
Anillos intracorneales: pueden considerarse en determinados pacientes para modificar la forma de la córnea y mejorar la calidad visual.²
Trasplante de córnea: puede ser necesario en casos avanzados cuando existe cicatrización corneal importante, deterioro visual severo o dificultad para utilizar lentes de contacto.¹ ²
No todos los pacientes requieren cirugía. La estrategia debe individualizarse de acuerdo con la evolución de la enfermedad, la calidad visual y las características particulares de cada córnea.¹ ²
¿Cómo es la vida después del tratamiento?
La experiencia después del tratamiento depende de la etapa en la que se haya detectado el queratocono y de la alternativa utilizada. Cuando la enfermedad se identifica tempranamente, uno de los objetivos principales es conservar la estructura corneal y mantener una buena función visual durante el mayor tiempo posible.² ³
En pacientes tratados mediante cross-linking, el propósito fundamental es fortalecer la córnea y detener o ralentizar su progresión. No debe considerarse un procedimiento destinado principalmente a eliminar de manera inmediata la graduación o sustituir los lentes.³
Cuando se consigue controlar la progresión y establecer una adecuada corrección visual, muchos pacientes pueden continuar con sus actividades académicas, laborales y personales. El seguimiento periódico es fundamental porque el queratocono puede requerir vigilancia durante diferentes etapas de la vida.² ³
Una de las ventajas de un diagnóstico temprano es contar con más oportunidades para vigilar la enfermedad y valorar tratamientos destinados a conservar la córnea antes de que la deformación alcance etapas avanzadas.² ³
El queratocono es una enfermedad progresiva que puede comenzar con cambios aparentemente pequeños en la graduación y evolucionar hasta producir una alteración importante de la visión.¹ ² Sin embargo, detectarlo oportunamente permite conocer el estado de la córnea, vigilar su evolución y valorar tratamientos destinados a conservar su estructura y función.² ³
Los cambios frecuentes de graduación, el astigmatismo irregular, la visión borrosa persistente o la dificultad para obtener una visión clara incluso con lentes no deberían considerarse simplemente un problema de graduación. Una valoración especializada de la córnea puede identificar el problema y determinar el camino más adecuado para proteger la visión a largo plazo.²