Los destellos y las moscas volantes de aparición repentina pueden indicar un desgarro de retina y requieren una evaluación oftalmológica oportuna.
¿Qué es un desgarro de retina?
El desgarro de retina es una ruptura localizada en la retina, el tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo.
Con frecuencia se relaciona con los cambios que experimenta el vítreo, el gel transparente que ocupa el interior del ojo. Cuando el vítreo se separa de la retina, puede ejercer tracción sobre ella y provocar una ruptura.[1]
El principal riesgo es que el líquido intraocular atraviese el desgarro y se acumule debajo de la retina, favoreciendo un desprendimiento de retina.[1][2]
Síntomas del desgarro de retina
Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y pueden afectar únicamente un ojo. Los principales son:
Aparición de nuevas moscas volantes.
Incremento súbito de manchas o cuerpos flotantes.
Destellos o flashes luminosos.
Sombras en el campo visual.
Disminución repentina de la visión.
Sensación de una cortina que cubre parte de la visión.[1][2]
Estos síntomas no significan necesariamente que exista un desgarro, pero requieren una exploración de la retina para identificar su causa.
Si tienes alguno de estos sintomas acude a una valoración
El envejecimiento es uno de los principales factores asociados con los cambios del vítreo que pueden favorecer un desgarro.[1]
También pueden aumentar el riesgo:
Miopía elevada.
Cirugía ocular previa.
Traumatismos en el ojo.
Antecedentes personales de desprendimiento de retina.
Antecedentes familiares de desprendimiento de retina.[2]
La presencia de estos factores no significa que necesariamente se produzca una lesión, pero puede justificar controles oftalmológicos periódicos.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza mediante una exploración oftalmológica con dilatación de las pupilas, que permite examinar la retina y detectar desgarros, agujeros u otras alteraciones.[2]
Si la retina no puede visualizarse adecuadamente, el especialista puede recurrir a estudios complementarios como la ecografía ocular.[2]
La evaluación es especialmente importante cuando los síntomas visuales aparecen por primera vez o cambian de manera repentina.
Cuando el desgarro se detecta antes de que exista un desprendimiento de retina, puede tratarse mediante:
Fotocoagulación con láser: se aplican impactos de láser alrededor de la lesión para crear una barrera cicatricial que ayude a evitar el paso de líquido debajo de la retina.[1]
Crioterapia: utiliza frío controlado para generar una reacción cicatricial alrededor del desgarro y ayudar a estabilizar la zona.[1]
El procedimiento indicado depende de la ubicación y características de la lesión.
Si el desgarro ya ha provocado un desprendimiento de retina, el tratamiento puede requerir cirugía, incluyendo vitrectomía, retinopexia neumática o cerclaje escleral.[2][3]
Desgarro y desprendimiento de retina: ¿son lo mismo?
No.
El desgarro es una ruptura localizada en la retina. El desprendimiento ocurre cuando la retina se separa de las estructuras que se encuentran debajo de ella.[1]
Un desgarro puede ser el punto de entrada para que líquido pase debajo de la retina y desencadene un desprendimiento. Por este motivo, identificar y tratar una ruptura antes de que aparezca esta complicación es uno de los objetivos principales del tratamiento.[1]
Cuándo es una urgencia?
La aparición repentina de muchas moscas volantes, destellos, una sombra o una cortina en el campo visual requiere una valoración oftalmológica inmediata.[1][2]
Estos cambios pueden estar relacionados con un desgarro o con un desprendimiento de retina. Una disminución repentina de la visión también requiere atención urgente.
No es recomendable esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos.
Efectos positivos después del tratamiento
Cuando un desgarro de retina se identifica y trata oportunamente, el objetivo principal es estabilizar la lesión y reducir el riesgo de que evolucione hacia un desprendimiento de retina.[1]
Después del tratamiento, el paciente puede continuar con sus actividades habituales de acuerdo con las indicaciones del especialista. El seguimiento permite comprobar la evolución de la zona tratada y mantener vigilancia sobre el resto de la retina.
La evolución visual dependerá de diferentes factores, especialmente de si el desgarro fue tratado antes de producir un desprendimiento y de la existencia de otras alteraciones oculares.
Por ello, un diagnóstico oportuno no solo permite actuar sobre la lesión identificada, sino también establecer un seguimiento adecuado para proteger la salud retinal.
¹ National Eye Institute (NEI) — “Cirugía láser y tratamiento de congelación para los desgarros en la retina”. Es la fuente principal para la definición del desgarro, su relación con el desprendimiento de retina y los tratamientos mediante fotocoagulación con láser y crioterapia. También explica que la elección del tratamiento depende de la ubicación del desgarro y que estos procedimientos pueden realizarse en el consultorio en determinados casos. Salud EUA National Eye Institute — Láser y crioterapia para los desgarros en la retina
² National Eye Institute (NEI) — “Desprendimiento de la retina”. Respalda los síntomas de alarma, la exploración con dilatación, los factores de riesgo y la necesidad de atención inmediata cuando aparecen muchas moscas volantes, destellos, sombras o una cortina en el campo visual. Salud EUA National Eye Institute — Desprendimiento de la retina
³ National Eye Institute (NEI) — “Cirugía para el desprendimiento de la retina”. Respalda los principales procedimientos quirúrgicos utilizados cuando existe un desprendimiento de retina: retinopexia neumática, hebilla/cerclaje escleral y vitrectomía. También señala que el procedimiento elegido depende de factores como el tamaño y la localización del desprendimiento. Salud EUA National Eye Institute — Cirugía para el desprendimiento de la retina